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El poder de los egregores
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El poder de los egregores

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EL PODER DE LA MENTE Y LOS MONSTROS DE LA RAZON


¿QUE HAY DETRÁS DE LA PUERTA DEL TEMPLO DE LA LUZ NEGRA?

El poder del pensamiento puede cambiar la materia, para ello empleamos la ley de atracción , o más popularmente llamada “el Secreto” en dos recipientes iguales de llenos de agua, podéis ver el experimento en el siguiente video Como el pensamiento cambia la materia, experimento.
Sin duda , al realizar aquel experimento me quede pensando, porque descubrí de primera mano que cambiar la materia con el poder del pensamiento es real. Se me vino a la cabeza los seres Tulpa. Según el budismo tibetano los tulpa eran seres creados mediante un gran esfuerzo de pensamiento.

Presentamos un increíble experimento que podéis llevar a cabo vosotros mismos y del que os sorprenderéis con los resultados obtenidos, basado en las investigaciones de Masaru Emoto, Te invitamos a que experimentes con el llamado “Etiquetado Personal”, un descubrimiento que nace de la mente de aquellos que hacemos.
Los Tulpa son seres creados mediante un gran esfuerzo mental y la voluntad, el desear algo por encima de todo lo que existe. Existe la teoría de que, los fantasmas o las apariciones de ectoplasma son fenómenos que han tomado una semiforma mediante el poder de la meditación, del pensamiento y esta fuerza de voluntad misteriosa. No es una simple visión, el fenómeno está dotado de consciencia física y puede estar impregnado en animales, objetos, edificios o en seres humanos.
poder de los egregores

¿ Alguna vez has notado que, las personas que han asesinado o cometido crímenes inhumanos, han presentado unas características comunes con lo malvado? ¿No dicen que la cara es el reflejo del alma? Es posible que pensar en cosas malvadas nos cambie la forma física, de echo, existen fuertes evidencias que refutan esta teoría y pueden conocer a las personas malvadas por sus rasgos faciales.
“Según los tibetanos, los seres Tulpa son posibles porque el mundo, y el universo es una visión mental
y po r lo tanto, ningún fenómeno se puede conocer sin que pase por el espíritu humano”.

poder de los egregores


El Slenderman (El hombre delgado), una entidad sobrenatural caracterizada por ser un hombre sin cara, que alarga sus brazos, acechando a personas en bosques y le brotan de la espalda tentáculos, todo muy siniestro por cierto.
Existen fotos y vídeos de los cuales han filmado a la criatura, pero claro, todo el mundo conoce el programa “photoshop”. Slenderman juega con los sueños de los niños, antes de llevárselos. Se han encontrado grabados del siglo XV en los cuales se habla por primera vez de esta criatura (presuntamente) y relacionado con una criatura que se contaba en la antigua Alemania llamada “Der Ritter”, una figura delgada que se comía a los niños en el siglo XVII.
“Egregor” [Del griego Egregoroi] significa velar. Egrégora también proviene del mismo término y designa la fuerza generada por la sumatoria de las energías físicas, emocionales y mentales de dos o más personas cuando se reúnen con cualquier finalidad.
A los Egregores Eliphas Levi, el escritor ocultista francés, los denomina príncipes de las almas. Rizardo da Camino en su Diccionario Masónico, dice que es un “Cuerpo Místico que se forma con sus propias peculiaridades, después de la apertura del Libro Sagrado, cuando todos se unen con las mentes para el acto de crear”.
Al Egregor se le supone un centro de conciencia dévico, entendiendo por dévico a las reacciones del Espacio por cualquiera de los estados de conciencia humanos.
Se le conceptúa esotéricamente como un ente primordial formado por una agrupación de almas en un todo de sustancia mental o psíquica.
Los antiguos consideraban a la Egrégora un ser vivo con fuerza y voluntad propias generadas a partir de sus creadores o alimentadores pero independiente de las de cada uno de ellos.
En el plano racional a los Egregores se les entiende como formas psíquicas que tienen que ver con estados de conciencia humanos. Es un ‘ser psíquico’ de carácter colectivo; un campo de influencia común, es un fluir sutil, invisible y elástico que ocupa espacios y que transmite energías creadas por un modo de pensar, de sentir o de actuar de los seres humanos. Es un “ente” real, sensible y actuante, aunque imponderable, que permite tener a los corazones sintonizados.
Es un alma grupal, un arquetipo que dirige el destino de la comunidad. Es innegable su poder por la consolidación de lazos entre el individuo y el grupo integrando al primero a un registro del inconciente colectivo. Si algunas personas se reúnen y emiten vibraciones fuertes e idénticas por pensamientos de la misma naturaleza, formarán uno por energía positiva o negativa, según sea el genero de los pensamientos emitidos, el Egregor creado con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones y de acuerdo a ellos, reaccionará sobre nosotros. Es decir; todo impulso vital o substancial que surge de individuos o de comunidades produce una reacción en el espacio que provoca la forma psíquica de un Egregor, que se establece alrededor de las personas, de los hogares, de templos, de instituciones, etc, y por el que se puede percibir las condiciones y carácter de los mismos.
La Egrégora se realimenta de las mismas emociones que la crearon, y a quienes la engendraron, se les induce a producir repetidamente las mismas emociones. Los hay efímeros y permanentes. Los primeros obedecen a impulsos psíquicos o estados de conciencia esporádicos y sin fuerza aglutinante; los segundos son el resultado de la acumulación de materia psíquica realizada de manera constante y permanente por efecto de los estados de conciencia habituales, ya sea de los individuos o de los grupos. Por ejemplo: Una persona pesimista producirá un tipo de energía que por ley de afinidad se fijará a su alrededor y se ligará con personas y sitios que tengan su misma vibración.
Vibración que puede ser uno de los siete principios herméticos, el que dice: “Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra” Si consideramos que hay tres planos de existencia: el plano físico o material, el plano mental o metafísico y el plano espiritual, también existen tres tipos de vibraciones, la más baja la del plano material y la más alta que corresponde al plano espiritual. Obviamente así como en el plano físico no todo lo que existe posee la misma vibración, en los demás planos también hay diferencia vibracional. En el Universo entero no hay nada que esté inmóvil y quieto sino que en realidad está todo continuamente vibrando y en movimiento. Cualquier pensamiento (positivo o negativo) es energía que sale de nosotros hacia el mundo exterior para dar forma a lo que hemos pensado.
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En su camino se une con pensamientos similares de otras personas y se fortifica, una vez que es lo suficientemente fuerte, regresa a quien lo creó. Una perfecta comprensión de este principio habilita al estudiante hermético a controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de los demás.

Existen 7 principios que rigen todas las cosas conocidas e ignotas, su fundamento se remonta en la noche de los tiempos, en el siguiente vídeo explicamos dichos principios y al final del mismo añadimos algunas pinceladas herméticas sobre el secreto significado del kybalión.
Para aquellos que quieran ahondar en el conocimiento hermético y sobre la llamada LEY DE ATRACCIÓN, al principio de este articulo, “El Secreto, un gran descubrimiento, ETIQUETARSE”.
Tres axiomas herméticos:
«Para cambiar vuestra característica o estado mental, cambiad vuestra vibración.»
«Para destruir un grado de vibración no deseable, póngase en operación el principio de polaridad y concéntrese a la atención en el polo opuesto al que se desea suprimir. Lo no deseable se elimina cambiando su polaridad.»
«La mente, así como los metales y los elementos, puede transmutarse de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración.»
El Egregor formado por el poder de los ritos, de las ceremonias litúrgicas y de meditaciones llevadas a cabo regularmente por las distintas religiones, sociedades y escuelas esotéricas de entrenamiento espiritual del mundo determinan estados psíquicos con gran influencia que afectan el ambiente particular de tales comunidades y también sobre otras conciencias generando un fenómeno psicológico vivenciado como un despertar espiritual.
Así, se aprecia una elevación o dignificación de la conciencia. Estos Egregores son deseables, necesarios, y es lícito pretenderlos como cohesión iluminada. Por el contrario, existen otros negativos que son generados por actos de egoísmo, por la incapacidad de aceptación del bien y de rechazar al mal.
Estos Egregores son los más numerosos y los que frecuentemente nos encontraremos cruzados en el camino hacia la máxima elevación espiritual en donde se busca la paz, la serenidad y la comprensión.
Los distintos tipos de Egregores cualifican la vida de individuos y de los grupos que los produjeron por efecto de sus ordinarios y habituales trabajos y estados de conciencia.
Los hay que provenientes del pasado aun pululan en ritos y ceremonias y continúan proyectando energías. Otros, de carácter reciente generan un poder muy notorio en la vida actual determinando los aspectos sociales, políticos, culturales, de las distintas naciones.
Ente mágico y etéreo, fruto de sinergismo de personas reunidas en la práctica de un ritual, como energía psíquica se dota de una forma objetiva en el plano donde se manifiesta.
Esta forma se adapta a las expresiones de la personalidad cuando se experimentan estados de conciencia como el odio, la envidia, el miedo o la desesperación o, por el contrario, la benevolencia, el afecto, la compasión, la decisión o el valor.
La acumulación de las energías psíquicas exigiendo una forma haya en los distintos espacios cualificados la respuesta adecuada. La actividad en distintos niveles de expresión psíquica, produce y determina aquellas formas y una vez creadas se introducen en las mismas constituyendo lo que podríamos denominar esotéricamente un centro de conciencia grupal.
El Egregor, siendo básicamente una creación mental -ya sea en un sentido positivo o negativo- ofrece la particularidad de estar dotado de una conciencia embrionaria con capacidades de acción y de reacción, así como de un alto espíritu de supervivencia.
Tiene capacidad de absorción de las energías y también de expansión de las mismas, oponiendo resistencia a las fuerzas que tratan de destruirle. Los Egregores influyen muy directamente en la historia humana estructurando ambientes psíquicos que determinan el grado de civilización y cultura. Jesús formó el Egregor del cristianismo Hitler el del nazismo.
El masónico aparece en las logias durante el trabajo, por ello, sería aconsejable que el lugar esté exclusivamente dedicado para el oficio masónico y que la tenida se lleve a cabo tanto en el desarrollo del Ritual como en las intervenciones personales en completa armonía.
La Egrégora masónica atribuye a los trabajos un carácter místico, diferenciándolos de otros tipos de reuniones, por tanto, al ingresar en el Templo, los miembros deberían dejar todo pensamiento y actitud profana fuera.
Los Aprendices, Compañeros y Maestros, superando el papel de simples espectadores, deberían estar dispuestos a realizar aportes de actitud y opinión constructiva que producirán una especie de vibración involucrada que constituirá un Egregor particular al que nos conectaremos mental o emocionalmente, alimentándolo, al mismo tiempo que nos alimenta a nosotros en un constante equilibrio.
Si nuestro trabajo en el Taller se limita al simple ejercicio mímico del Rito, si evidenciamos una actitud desapegada y sin sentido ceremonioso, si nuestra intervención es una simple exposición de palabras vacuas, una logomaquia sin sentido, si nuestro pensamiento se enroca perezosamente en la rutina y desprecia aspiraciones elevadas; entonces estaremos contribuyendo a la formación de un Egregor que sumado a otros con igual actitud aumentará su fuerza y provocará el fracaso de los trabajos.
Cuando un hermano realiza su honesto aporte masónico puede generar una vibración poderosa que se propagará libremente por el silencio de algún alma opacada estimulando su reflexión. Imaginemos a la totalidad de hermanos trabajando con similar disposición y será fácil augurar un futuro provechoso para ése templo.
Hay logias en las que sus características peculiares perduran a pesar de los individuos que entran y salen de ella, el taller tiene su alma, su Egregor, formado por todos los que participaron en las Tenidas, también por su embellecimiento y cuidado, que deben ser permanentes.
Así, el Templo puede ser sencillo pero debe estar escrupulosamente limpio, decorado con buen gusto para estimular la emoción artística, porque el arte y la belleza son fundamentales para la evolución del Egregor de la Logia.
Deberían evitarse la murmuración, los gestos poco fraternales. Sería deseable por parte de todos los hermanos que sus trabajos estén regidos por los pensamientos más elevados y con las palabras más respetuosas y afectuosas. Convendría que las tenidas fueran constantes y regulares con asistentes sinceros y entusiastas con los trabajos de la Logia.
LOS EGREGORES Y COMO NOS AFECTAN
Los Egregores son pensamientos fuertemente proyectados, están regidos por la Ley del Mentalismo.
Estos egregores emanan una corriente magnética como un rayo de luz.
LA IMPORTANCIA DE VIGILAR LO QUE PENSAMOS.
Los Pensamientos son energías que se acumulan en nuestros cuerpos y otra parte de ellos se expande y sale a la atmósfera. Son cuerpo, tienen masa y al salir de nuestro cuerpo mental adquieren vida, personalidad, son una entidad que entra a funcionar según la dirección que les hemos dado, nuestro cuerpo humano no está capacitado para ver a simple vista estas energías, sin embargo, si las sentimos y nos afectan, ya sea de forma positiva o negativa.
Existen dos tipos de PENSAMIENTOS: NEGATIVOS Y POSITIVOS.
LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS son opacos, de bajas sobras tonalidades, afectan adversamente al pensador y a todos aquellos a quienes van dirigidos, rodean al individuo que los emitió en una atmósfera siniestra, pesada, que entorpece su evolución ascensorial en todo orden, lo vuelven una persona desagradable, antipática, indeseable, da a su fisionomía una expresión amarga, lo afea, aleja de si los afectos, lo hace neurasténico crónico, así crea lo que llamamos EGREGOR NEGATIVO, sembrándole cada vez nuevos pensamientos depresivos que lo van envenenado.
Por el contrario, los PENSAMIENTOS POSITIVOS, siembran en nuestro subconsciente un semillero maravilloso, con vibraciones luminosas que salen de nuestro cuerpo mental estimulándolas en sentido positivo. Nos proporciona, salud, belleza, energía, etc.
Al descargar esta energía se convierte en materia.
Muy importante es saber que con la mente gobernamos las células de nuestro cuerpo. Lo que ocurre en nuestro cuerpo mental es un espejo: “tal como piensas, así eres”. Tanto el valor como el miedo son actitudes mentales.
LA MENTE CREA tiene el poder creador, vivimos en un Universo mental, creado por el Omnisciente, todo lo que el hombre va descubriendo y trayendo a realización ya existe en potencia en la Mente Divina.
La función de la MENTE es pensar, recibe la idea, esa mente estimula el campo emocional, nace el deseo de traerla a la manifestación, así el campo o cuerpo emocional, estimula a su vez al campo volutivo (voluntad) y lleva al cuerpo físico a la acción, para traer a realización la idea y plasmarla en algo tangible.
La mente gobierna las células de nuestro cuerpo y nada hay más obediente que la materia.

EJEMPLO CLASICO DE UN EGREGOR NEGATIVO Y COMO AFECTA.

Alguien nos hizo, como se dice vulgarmente, una CANALLADA, cuando se recibe lógicamente nos indignamos y nuestra mente comenzamos a emitir pensamientos de IRA, de DESPECHO, de VENGANZA y hasta lo expresamos con palabras, en este momento sale de nuestro cuerpo mental una carga electrónica (en la ciencia existe el electroencefalograma: aparato que registra en una cinta que al pensar emitimos ondas eléctricas) esa carga electrónica fue de carácter NEGATIVO y salió hacia el espacio donde se encontró con otras cargas afines, es decir, con ondas electrónicas similares, pensamientos de odio, de tristeza, decepcionantes, etc. emitidos por otras personas y por simpatía se unió a ellas.
Estas fuerzas electrónicas negativas lanzadas al espacio inconscientemente, toma cuerpo y fabrica un ente de condición negativa, cargado de mala intención, de tristeza, de dolor, de odio, de todo orden negativo. Por correspondencia, este ente pertenece a quienes lo fabricaron y periódicamente regresa a ellos y les “recuerda” frecuentemente qué los hirió, acomplejo, etc., entonces se convierte en “UN RECUERDO” y se vuelve a sentir exactamente lo mismo que en un principio y hasta más poderoso porque el EGREGOR SE FORTALECE, crece a tu costa y cada vez te domina más, haciéndote tan fuerte que lleva al individuo hasta la locura o al suicidio, y este mismo mal lo esta recibiendo también miles de personas débiles quienes están bajo esta influencia de condiciones iguales, así se forma una CONCIENCIA COLECTIVA de tristeza, miedo, depresión y derrota.
De esta manera contribuimos con nuestra cuota mental al bien o al mal.
Por otro lado, esta influencia de Conciencia Colectiva Negativa, afecta de igual manera a Nuestra Madre Tierra, pues estas energías se concentran en su atmósfera y de alguna manera se manifiesta, en guerras, terremotos, desastres naturales, etc. Cuando pasa, no comprendemos que nosotros hemos contribuido a crear este tipo de fenómenos y luego preguntamos ¿porque? o echamos culpas a diestra y siniestra.
Otro efecto del egregor negativo es que vamos creando rencores y los vamos arrastrando en nuestro cuerpo etérico por centenares de vidas que a veces se manifiestan en enfermedades físicas y mentales.
poder de los egregores

RECOMENDACION:

Aprende a aquietarte, a comprender las situaciones, a mejorarlas y a evolucionar espiritualmente, una herramienta poderosa es la MEDITACION.
Cuando la pongas en práctica constante y conscientemente te liberará, te perdonará, así como la(s) persona(s) que te agravió, ya no creas mas estos egregores negativos, y si vuelves a caer, concientízate inmediatamente de ello y transmútalo, hasta que llegues a dominar bien tus pensamientos, y emociones.

LOS ARQUETIPOS

¿Qué son los aquetipos? ¿Cómo usar o hacer un símbolo para acceder a un arquetipo?

Cuando hablamos de arquetipos nos referimos a la idea o energía básica o fundamental que subyace en toda cosa existente. Tomemos un ejemplo sencillo. Podemos hablar de una silla e imaginar un modelo de ella que sea muy estilizado, colorido o elaborado. También podemos imaginar una silla común de cuatro patas y un espaldar. No obstante, existe una idea fundamental y básica que subyace a ambos modelos: es la idea de lo que es y para qué sirve una silla. Ése sería el arquetipo desde el cual pueden surgir variantes. Pero, no solamente los objetos sino, por ejemplo, las conductas y procesos humanos tienen su arquetipo.
Esto es, las personas se pueden conducir de cierta manera que emula o sigue las líneas generales de un arquetipo. Podríamos mencionar, por ejemplo, a la alquimia como un modelo arquetípico de la transformación humana. Las personas, entonces, se transforman de maneras diferentes, pero que tienen en común procesos análogos o un patrón similar.
Este patrón fundamental de conducta es el arquetipo. En la historia de la humanidad, muchas personas o culturas han vivido procesos que aún nosotros vivimos. Algunas de esas personas o culturas han representado esos procesos con símbolos.
Tras el uso consistente de dichos símbolos a través del tiempo, éstos se han cargado de la energía y nivel vibratorio correspondiente al proceso que representan. Dichos símbolos permanecen en la “mente universal” o inconsciente colectivo. Es por eso que personas o culturas posteriores pueden hacer uso de dichos símbolos para transitar y potenciar los mismos procesos humanos. Podemos exponernos diariamente a dichos símbolos, dibujarlos o visualizarlos, y éstos a su vez nos transmitirán su vibración particular y nos conducirán a través del proceso. El mismo proceso puede crear un símbolo, si es que queremos crear alguno a partir de nuestras vivencias.
¿El símbolo actúa como imagen disparadora de la energía del arquetipo correspondiente a nivel inconsciente y disponible en el universo para cualquier persona de este u otro planeta? ¿O el símbolo me toma de la mano (por su propia voluntad) y me lleva por el camino que representa?
Los símbolos pueden funcionarnos a un nivel individual o grupal. Existen símbolos que sólo a nosotros nos permiten acceder la energía de un arquetipo, y hay símbolos que operan a nivel de toda la humanidad. Los símbolos nos pueden permitir acceder a ciertas energías, pero nada nos puede llevar a ningún lado sin nuestra intervención. Los seres humanos tenemos el libre albedrío y no podemos acceder a energías que no queremos acceder. Ni siquiera el símbolo, por más poderoso que sea, nos puede violentar el libre albedrío. Los seres humanos podemos acceder el símbolo para potenciar ciertas energías, pero esto es una decisión consciente.
Los símbolos son herramientas que podemos utilizar para lograr un propósito, pero podemos lograr ese propósito sin utilizar dichas herramientas. Si tenemos un martillo, podemos utilizarlo para martillar un clavo, o podemos martillarlo con una piedra, pero el hecho de que exista el martillo no hace que el clavo se pueda clavar solo. Es necesaria nuestra intervención para que esto suceda. De la misma manera el símbolo es utilizado por nosotros para lograr un propósito.
LOS EGREGORES
La palabra egrégor es uno de los términos más misteriosos en la historia de las sociedades esotéricas. Es una palabra de origen griego cuyo significado más exacto es el de vigía o vigilante, en algunos textos también aparece escrita como egregore.
En la Orden Hermética entendemos por egrégor, aquella energía mental que soporta a una idea o a un ideal específico. Podríamos decir que el egrégor es una especie de “cooperativa de energía mental” pues se nutre del aporte mental de las personas que trabajan en pos de ese ideal, pero a la vez les retribuye energéticamente. Cualquier idea o grupo humano organizado posee su egrégor: un equipo de fútbol o de béisbol, un partido político, una religión o una marca de gaseosas, etc.
El nacionalismo es una manifestación de la fuerza proveniente del egrégor de la patria, que con sus símbolos y signos nos liga a un país determinado. Los aficionados a un equipo, cuando gritan en explosiones de euforia en un partido, dan energía mental a ese egrégor.
El egrégor está formado por la energía mental que han aportado personas a través del tiempo, cuando han trabajado por fortalecer una idea. La fuerza de un egrégor está relacionada con la cantidad de personas que han compartido ese ideal, así como con el poder, la perseverancia y la calidad de los pensamientos y las acciones de esas personas. Entre más tiempo se mantenga y más personas lo nutran, el egrégor será más poderoso.
Si el número de personas se reduce, disminuyendo por ende el aporte energético, el egrégor se debilita y podría incluso llegar a desaparecer.
Algunos egrégores tienen asentamiento en lugares físicos concretos que en algunos ocasiones han sido especialmente seleccionados, tal es el caso de los sitios considerados sagrados o los que han sido dedicados al culto o alabanza de algún santo milagroso. A esos lugares concurren personas, que con sus oraciones y sus pensamientos nutren al egrégor, y éste por su parte responde ayudando a que se cumplan los deseos de las personas
que lo alimentan.
Los egrégores no son ni buenos ni malos, únicamente van a responder a las características del ideal al que están ligados. Va a ser muy distinto el egrégor de una religión al de un partido político o el de un país al de un producto de venta masiva. Cada uno de estos egrégores es acorde con los principios de su idea progenitora.
Los egrégores son energías inteligentes pero no racionales. El egrégor va a apoyar a quienes lo alimentan y se defenderá de quienes lo atacan, pero no en una forma racional. Es decir: un egrégor no va decir: “ahora me vengaré de Juan Pérez”, pero si Juan ataca a un egrégor, el egrégor velará por mantener su integridad. Su funcionamiento es automático, reaccionando más a la energía de la sensación y de la emoción que al pensamiento racional.
El Hermetismo tiene un egrégor muy poderoso que ha sido alimentado por miles de años gracias al aporte de personas muy disciplinadas y perseverantes. El egrégor del Hermetismo apoya a las personas que trabajan por los ideales que promueve esta filosofía. Si un hermetista busca ser cada día más alegre, más inteligente y más amoroso, el egrégor le servirá de ayuda. Si por el contrario busca el rencor, el odio o la guerra el egrégor hermetista no va a vibrar en forma cónsona con esta persona y no podrá apoyarse en la energía del egrégor.
Dos de los principios de la Filosofía Hermética son la libertad y el respeto por los procesos de las personas, por eso si alguien decide retirarse de la Orden, el egrégor NO va a “tomar represalias” en contra de esta persona, ni a perseguirla, ni a dañarla, ya que estaría actuando en contra de sus mismos principios y en el caso de los egrégores eso no es posible.
Ciertamente los egrégores pueden ser creados consciente o inconscientemente. Dice la tradición que la mayoría de los egrégores pertenecientes a grandes religiones, grandes naciones o grupos esotéricos han sido establecidos deliberadamente por personas muy capacitadas en la disciplina del mentalismo y la magia, haciéndolo de
manera totalmente consciente. No importa si el egrégor ha sido creado consciente o inconscientemente, éste va a responder de acuerdo a los principios propios de la idea que le da arraigo. Si esa idea es de paz, el egrégor responderá pacíficamente. Si esa idea es de agresividad, responderá en forma agresiva.
Lo que sí debemos recordar es que el egrégor no es racional, funciona siempre de manera “automática.”
LOS TULPAS
Dentro de su complejo proceso de aprendizaje, los yoguis tibetanos enseñan a sus alumnos la creación de “tulpas”, seres formados a partir del mero pensamiento, pero tan poderosos que son capaces de materializarse a la vista de los demás y de interactuar con su entorno. Para la ciencia, se trata tan sólo del producto de la sugestión. Sin embargo, los tibetanos se muestran convencidos de que son un reflejo de ignotas leyes del Universo, que escapan a nuestro entendimiento.
Durante miles de años, la cordillera del Himalaya ha permitido a sus moradores desarrollar y preservar sus creencias sin el peligro de la ingerencia exterior. Asimismo, la dureza del entorno ha convertido a los tibetanos en personas recias, fuertes de mente y predispuestas al sacrificio necesario para alcanzar sus metas materiales y espirituales. Es por ello que los maestros budistas de esta parte del mundo, los llamados yoguis, han alcanzado un altísimo grado de conocimiento en cuanto al poder de la mente humana se refiere.
Fruto de esa sabiduría son los tulpas, definidos por los propios yoguis como figuras visibles, incluso tangibles, creadas por la imaginación de un individuo como exigencia en su camino de aprendizaje.
En Occidente, los tulpas fueron conocidos gracias a Alexandra David-Neel, una mujer de carácter aventurero nacida en París en 1868 y que, tras estudiar en la Sorbona, decidió viajar al Tíbet para explorar zonas remotas nunca antes pisadas por un viajero blanco. En 1924 se convirtió en la primera mujer europea en penetrar en la ciudad santa y prohibida de Lhasa, donde vivió dos meses disfrazada de mendiga. Por sus años de exploración en el Himalaya, la Sociedad Geográfica de París la premió con la medalla de oro y con el nombramiento de Caballero de la Legión de Honor
CONCLUSION : Los egregores son acumulaciones de sustancia psíquica, creada por la Humanidad por sus correctos o incorrectos métodos de vida. Es decir, el hombre es esencialmente un creador, que está creando en múltiples direcciones, y en varios niveles de actividad; teniendo en cuenta que el hombre posee un cuerpo físico, un vehículo etérico, un cuerpo emocional o psíquico, una mente razonadora y otros tres cuerpos que desconocemos por su propia sutilidad. Por lo tanto, todo cuanto veamos a través de los egregores, es una pequeña parte de las construcciones o estructuraciones humanas en los mundos invisibles, aquello que no vemos.
Esta abstracción tiene una base plena y completamente objetiva; si la persona piensa correctamente, creará acumulaciones de sustancia emocional, mental, etérica o física-densa de alta vibración. Si la persona tiende por sus métodos erróneos de vida, a actuar, pensar, sentir erróneamente, contra la ley natural, [como técnicamente se dice], veremos que por el contrario, está afeando y negativizando su entorno. Cuando entramos en cualquier lugar y decimos que hay un mal ambiente, o un buen ambiente ¿por qué lo decimos?, aparte de que pueda haber una pequeña disquisición de tipo psicológico, o que la persona sea extremadamente sensible, pero todos nosotros, estoy seguro, nos hemos encontrado con ambientes que nos han parecido aceptables, y otros rechazables, entonces, ¿por qué existe este freno, esta barrera desconocida? ¿no puede existir algo objetivo que cause este ambiente?, y si existe esta cosa ¿qué será o cuál será la naturaleza de esta cosa?.
Bien, algunos de los elementales creados por el hombre, son ciertas formas psíquicas condensadas por un sistema muy laborioso de reacción del espacio. ¿Qué entendemos por reacción del espacio? El espacio, se nos dice esotéricamente que es una entidad, y naturalmente, cuando decimos que el espacio es una entidad, estamos diciendo algo que quizá pueda parecer chocante, quizá será hasta un poco difícil de comprender, pero si se acepta que hay una potencia mental que puede ponerse en contacto con otra persona, que recibe estas impresiones, cuando una persona normal de carne y hueso, puede comunicarse con otra mentalmente o con personas muertas o seres no humanos cual mediums, ¿por qué no aceptar que existe una forma desconocida de existencia que nos está condicionando, pero que es una condición creada por la propia Humanidad?.
Se dice habitualmente que “el hombre tiene lo que se merece”, y es verdad, y “que quien siembra odios recoge tempestades” como decía Cristo, o “el que a hierro mata a hierro muere”, entonces si pensamos mal tendremos malos egregores, y si pensamos bien tendremos buenos egregores. Se trata de verificar una purificación, si podemos decirlo así, de nuestros estados habituales de conciencia. Si logramos hacerlo, tendremos entidades parecidas a éstas que son las que crean los buenos ambientes.
Durante nuestra capacidad de meditación, es decir, si estamos en una situación mental de expectación, de serenidad, podremos eliminarlas selectiva y progresivamente. Estas formas elementales, estos egregores, formados por la voluntad consciente o inconsciente del hombre, son esotéricamente llamamos energías individualizadas o devas o ángeles, si se prefiere conceptuarlos de esta manera.
poder de los egregores

Los que han estudiado esoterismo sabrán que la frase esotérica más importante, de la que surge todo el conocimiento, se cifra en:La energía sigue al pensamiento”, siendo la energía del pensamiento una reacción del espacio. El hombre al pensar emite radiaciones eléctricas, estas reacciones eléctricas encuentran una resistencia en el espacio, fruto de esta resistencia es una acumulación de energía, o si se prefiere, una substanciación de energía, y después esta va tomando una forma, la forma del propio pensamiento, de la intención. Por ejemplo, la forma de la pereza es un estado de conciencia, solamente de presentirla uno se duerme y es contagiosa, es verdad, es algo que es consustancial precisamente con otros estados de conciencia. Otro ejemplo, La ira, el aura de una persona sujeta a la ira, es tremendamente desagradable, por los rayos de fuego que surgen de su aura.
En aquel momento la mente no razona, razona el egregor, ¡cuidado!. Cuando razona el egregor o esta forma dévica, y la persona no razona, sabremos que el egregor tomará el sitio de la persona y utiliza a la persona como médium ¡y cuántos no son médiums en esta vida, sin darse cuenta!?. Lo son porque a través de sus sucesivos estados de conciencia están acumulando energía, y están creando egregores, están creando formas psíquicas dotadas de conciencia, una conciencia que no quiere desaparecer, quiere mantener su emporio, y entonces hay una lucha tremenda entre el bien y el mal como estados de conciencia.
Al fin y al cabo, ¿qué es el bien y el mal?. El bien y el mal son únicamente conceptos de nuestra mente, porque no estamos capacitados todavía para distinguir el bien del mal, al menos desde un ángulo puramente esotérico.
Solamente registramos cosas que nos gustan y que son buenas, y cosas que no nos gustan porque son malas. Y la balanza se inclina hacia las buenas o hacia las malas, depende de la operación de este equilibrio entre los pares de opuestos en la vida.

“¿Cómo luchar contra el mal?”. Esta pregunta la hizo un discípulo en el Ashrama de un Maestro, y el Maestro le dijo textualmente: “¡No luches contra el mal!, solo debes crear mas bien en ti”. Porque la lucha es afianzar a los egregores malos. Es decir, si nosotros tenemos ira, hay que buscar la paciencia, que es contraria a la ira, por tanto, ¿Por qué hay que buscar la paciencia?, si la persona se contempla en ira con la mente analítica lo encontrará tan desagradable que sin pasar por la lucha puede desvanecer algunos de estos egregores o ayudar a destruir estos egregores.
Es decir, hay que volver a las antiguas máximas del Dios Buda: “El hombre perfecto es perfecto porque no lucha”, ¿para qué luchar?. La lucha engendra nuevos egregores, porque éstos no se resisten a morir, porque tienen un centro de conciencia dévica, y todo cuanto es la Humanidad en el presente, es el resultado de la suma y resta de egregores buenos y malos.
Todo esto es diferente al Karma, no hablemos del Karma como una entidad aparte del hombre o de la propia Humanidad. Hablemos de la justicia de los actos, a los cuales nosotros nos hemos hecho acreedores. Porque la justicia [la balanza de Osiris como técnicamente se dice] es aquel momento cumbre en el cual el Bien y el Mal se hallan en equilibrio dentro del corazón del hombre. O cuando existe el mal que pesa sobre la vida del hombre, entonces el Karma es malo, o cuando hay algo más de Karma bueno que malo, entonces tenemos buen Karma. Pero desde el ángulo esotérico el buen Karma y el mal Karma son Karma. Son desde el punto de vista humano una propia creación del hombre.
Otra de las cosas que podemos descubrir también es el poder de los buenos egregores creados por los rituales efectuados por las iglesias, por las escuelas esotéricas, o las sociedades secretas espirituales, tratando de conectar el alma del hombre con el espíritu divino. Pues Si, precisamente las iglesias han tenido la virtud de perpetuarse a través de las edades, prescindiendo en este caso de las iniquidades que han sido cometidas en nombre de Dios bajo su yugo, pero viendo sólo el aspecto mágico de la cuestión, veremos que los ritos, las ceremonias y la liturgia en su totalidad, han creado los egregores que están manteniendo las iglesias del mundo, con o sin amor.
Nuestra logia debe participar trabajando también activamente para crear egregores de liberación, tales como los que surgen de una meditación esotérica, que ayuden al hermano, en virtud de una asiduidad, de un hábito establecido de contacto con su Yo Superior, crear un egregor positivo que le ayude en sus meditaciones, incluso este sentirá la llamada de este egregor, al cual él ha dado vida, y que por decirlo así, lo está alimentando con sus buenos pensamientos de liberación. El día en que la persona comprenda que lo que dirige el ritmo de su evolución, es su propio ser, su modo de pensar, de sentir y de actuar; y que no son ni los gobiernos, ni las iglesias, ni los partidos, ni nada de esto; sino que todo radica en su modo certero, profundo de enfrentar la vida, entonces solo así tendremos buenas sociedades.
Si el egregor del amor que predicó Cristo estuviese aquí, sería otra la dirección espiritual del mundo en los momentos actuales. Pero es que no tenemos el egregor del amor creado, sino que hemos creado la mistificación, a fuerza de intelecto, a fuerza de hablar del amor, hemos creado en el mundo mental una idea del amor que no es el amor. Como todos tenemos dentro del corazón y en nuestra mente una idea falsa de Dios, porque lo que hemos creado es un falso egregor, y este falso egregor es el que dirige toda la corriente de la vida actual, perdiendo toda noción de que somos hechos a semejanza de dios, es decir, somos Él, y El se manifiesta a través de nosotros.
Solamente hay que barrer muchas cosas y estas cosas que hay que barrer son las que condicionan la conducta, son las que impiden que razonemos con luz verdadera y visión creadora. Son las que impiden desarrollar estados positivos de conciencia. Es decir, nos falta vida, nos falta amor, nos falta creatividad, y en este sentido todos somos responsables del malestar en el mundo. Somos responsables de estos egregores. Démonos cuenta que en el momento presente todavía existen egregores que fueron segregados por los estados de conciencia de la raza Lemur, que aun existen en el mundo psíquico egregores creados por los atlantes, las razas que nos precedieron en la historia del mundo. Y que existen frías fuerzas dentro del espacio mental, fuerzas egregóricas como éstas o como otras, porque la mente como no tiene la capacidad de síntesis ya no distingue nada, no distingue el bien del mal y, por lo tanto, no puede establecer un recto equilibrio, un recto razonamiento o un frío discernimiento, amparado por el amor de Dios.

Tulpa son seres creados mediante un gran esfuerzo mental y la voluntad, el desear algo por encima de todo lo que existe.
Fantasmas son fenómenos que han tomado una semiforma mediante el poder de la meditación o del pensamiento
Egregor es un centro de conciencia dévico, entendiendo por dévico a las reacciones del Espacio por cualquiera de los estados de conciencia humanos


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